Entradas archivadas en Noviembre dEurope/Berlin 2005

Martes, 22 de Noviembre de 2005

Quizá porque el tamaño de mi ciudad permite siempre volver a comer a casa, a mí me encantan los restaurantes. Y que conste que en «restaurantes» incluyo también a «los chinos», que la comida oriental me gusta. De acuerdo, no toda, pero tampoco comería unas albóndigas (ni nada si puedo elegir) en un sitio con serrín en el suelo, ni en ningún otro que no sea mi casa, ni pido riñones por ahí por mucho que me gusten porque una vez comí unos que tenían que estar mal lavados; bueno, no los comí, porque olían a orines (triste experiencia que repetí la vez que me decidí a probar los zarajos), pero el plato me lo trajeron. Yo es que creo que los olores están por algo, y no como nada que huela a excremento; lo intento, pero mi cuerpo es más tiquismiquis que mi mente y no se deja. Ya sé que al ver la afirmación todo el mundo dirá «ni yo tampoco», pero eso no es cierto, porque la mayor parte de la gente sí come verdura cocida, puede que hasta coliflor o berza, y a ver a qué huele la verdura cocida… Que sí, yo también sé eso de que tiene vitaminas, hierro, fibra y mil beneficios para el organismo, pero todas sus bondades no borran el hecho de que oler, huele a pedo; y no sólo cuando se está cociendo, sino también después. Había que decirlo. Sin embargo los chinos son más refinados, y la verdura la meten en los rollitos de primavera, que entre la masa frita y la salsa agridulce una no se entera del hedor ni casi del sabor. Y si es un punto más sofisticado el restaurante (lo que viene a ser «oriental» en lugar de «chino»), tiene hasta tempura de verduras, que está muy rica y se puede comer sin arrugar la nariz.
patitos inocentesAunque para decir la verdad, en los chinos como hasta carne. Bueno, cerdo y pato, mayormente, sobre todo pato laqueado , y eso que el sitio donde voy tiene que luchar contra la asociación de (malas) ideas que provoca el hecho de estar situado justo enfrente del Campo Grande. Es que decir Campo Grande es como decir patos. Pero estoy completamente segura de que los patos del restaurante son otros, los del estanque del Campo Grande abultan el doble, están hechos unos verdaderos toretes (los patos no, pero las ocas dan hasta un poco de miedo, menos mal que nunca se ha arrancado una a mi paso) debido a la dieta de pan abundante a la que les someten los paseantes. Cuando yo era pequeña además de pan les tirábamos trozos del barquillo que nos compraban al llegar al estanque, aunque las últimas veces que he ido no he visto al barquillero; no sé si es que ya no hay o es que tiene vacaciones en agosto. El caso es que bien no sé si lo estarán, pero al menos sí están abundantemente alimentados; tanto, que si arrojas un pedazo de comida al estanque, los patos se comportan como modelos y apartan la cara con gesto mixto de asco y desprecio. El estado del bienestar ha llegado a ellos también.

Lunes, 21 de Noviembre de 2005

En una de sus múltiples excursiones para relajarse lejos de la agobiante Hera, Zeus fijó su mirada en una hija del rey pelasgo Licaón. Calisto, que así se llamaba ella, formaba parte del cortejo de Ártemis, y estaba obligada a permanecer virgen como la misma diosa, pues permanecer virgen eternamente era uno de los regalos (hay gente para todo, está visto) que la hermana de Apolo le había pedido a su padre, Zeus.
Pero para detener una aventura galante del padre de los dioses hacía falta algo más que una esposa acechante o una hija que aborreciese a los hombres (por ejemplo, advertirle de que el hijo que engendrase sería más poderoso que su padre; recordemos a Tetis), y finalmente logró acercarse a Calisto, disfrazándose una vez más para sus correrías: en esta ocasión tomó la apariencia de Ártemis. Los acercamientos de Zeus terminaban en ayuntamientos, y con una puntería digna de un dios a ésta también la dejó preñada, con lo cual no había mucha posibilidad de mantener en secreto la correría. Ártemis según unos, Hera según otros, dándose cuenta de que Calisto estaba encinta y que el responsable era Zeus, transformó a la ninfa en osa, y tras esa metamorfosis tuvo a Árcade.
Calisto y ÁrcadeLicaón, el padre de Calisto, raptó a Árcade, y para poner a prueba la paternidad de Zeus y el origen divino de su nieto, degolló al niño y se lo sirvió al dios durante una cena; éste, enfurecido al darse cuenta de qué estaba hecho el guiso, resucitó al niño y transformó a Licaón en lobo. Árcade fue alumno de Triptólemo, rey de Eleusis, que le enseñó a sembrar trigo, hacer pan, tejer lana… todas aquellas cosas que Démeter le había transmitido en agradecimiento por haberla acogido sus padres cuando la diosa buscaba a Perséfone; reemplazó a su abuelo Licaón al frente del país, instruyó a su pueblo y le dio su nombre, llamándose a partir de entonces Arcadia.
Un día Árcade vio como una osa se introducía en el templo de Zeus Licio, donde ningún ser mortal tenía permiso para entrar, y para evitar la profanación lanzó una flecha y la mató, sin saber que era su madre. Para consolarlos, Zeus los colocó en el cielo, de modo que Calisto se convirtió en la Osa Mayor, y Árcade en la Osa Menor. Hera, rencorosa, acudió a Tetis y Océano para suplicar

Mas vosotros, si os mueve el desprecio de vuestra herida ahijada,
del abismo azul prohibid a los Siete Triones,
y esas estrellas, en el cielo en pago de un estupro recibidas,
rechazad, para que no se bañe en la superficie pura una rival.
Virgilio, Metamorfosis, Júpiter y Calisto.

De esa manera, evitó que descendiesen nunca por debajo de la línea del horizonte, y por eso podemos verlas siempre en el cielo, guiando a los navegantes.
Los pastores de la Arcadia o \"Et in Arcadia Ego \" Nicolas Poussin
Aunque la Arcadia, situada en el Peloponeso, tenía un terreno pobre y un clima inestable que creaban unas condiciones de vida penosas para sus habitantes, con la elaboración del tópico clásico del Locus amoenus, y su fijación por Virgilio, fue convertida en un lugar ideal, un paraíso perdido, la edad dorada que trata de recuperarse, la mítica Edad de Oro en la que el hombre no tiene que trabajar, pues todo se lo ofrece la naturaleza. Es a la vez un sitio (lleno de fuentecitas, vegetación abundante, ninfas apetecibles, dioses rijosos y pastores despreocupados) privilegiado

El de la Arcadia suya, aun así, es su más precioso (de Júpiter)
cuidado, y sus fontanas y, las que todavía no osaban bajar,
sus corrientes restituye, da a la tierra gramas, frondas
a los árboles, y ordena retoñar, lastimadas, a las espesuras.
Virgilio, Metamorfosis, Júpiter y Calisto

y un tiempo pasado: lejano, añorado, idealizado, perfeccionado a base de olvido. Un sitio propio o heredado.

Jueves, 17 de Noviembre de 2005

No sé cuánta simpatía tiene que reunir en su cuerpo una víctima del terrorismo, incluido el silenciado terrorismo de Estado (GAL), para que merezca el respeto general, si no en todo lo que haga en su vida, que tampoco es una patente de corso, al menos sí en el dolor que le ha producido el ataque contra su vida, su integridad física o las de los suyos; porque yo, menos exquisita que Manjón, sí considero víctimas a quienes pierden a un familiar o lo recuperan tullido física o emocionalmente, aunque no sean madres. Y si la falta de ecuanimidad, de objetividad, las soflamas que lance por su boca, el resentimiento, la cerrilidad o la sospecha de que otros intereses alimentan su acción eliminan el respeto que como víctimas se les debe, lo eliminan para todos, incluidos quienes reciben la bendición general porque atacan al coco particular culpable de todos los males que hay en España.
En los revueltos años anteriores a lo que terminó siendo la Guerra Civil, intelectuales de uno y otro signo (que no eran dos signos, sino dos mil diferentes que se iban reagrupando, más por oposición a los otros que por afinidad entre ellos, a disgusto y malas penas) fueron desarrollando su obra, y muchos de ellos lo hicieron incluyendo soflamas que incitaban a desórdenes y asesinatos. Por lo menos es un lugar común aceptar que al menos en uno de los bandos (el de los malos, claro) ocurría así; en el otro, que ya dijo Trapiello que ganó la historia de la literatura, y además ha ganado la historia en general, es más discutido si hay causa y efecto entre que un poeta pusiese a alguien negro sobre blanco en la página de su panfleto revolucionario y que ese alguien terminase con varios tiros en una fosa común.
metáfora cargada a punto de...Seguramente este juez no sabe que las metáforas las carga la pluma y las termina ejecutando alguna alimaña. Supongo que el tonillo chulesco y trasnochado (ese «si tienes lo que hay que tener», por favor… ) será también una cuestión de estilo, y para ser redondo le ha faltado decir, no sólo insinuar, aquello de «no sabe usted con quién está hablando». Tal vez él se sienta inocente, para mí no lo es, ni siquiera es respetable. Ni tampoco sabe lo que es un estrambote, aunque su sección se llamase así. Y no entiendo que no haya un clamor general contra la estupidez peligrosa escrita por este personaje.
Es verdad que no somos ya aquella España. Ojalá no seamos tampoco Yugoslavia.

Martes, 15 de Noviembre de 2005

Caravaggio, La cabeza de Medusa, posterior a 1590, óleo sobre lienzo montado sobre madera, UffiziEstoy convencida de que entre los cambios físicos y mentales que se producen cuando alguien pare, uno de ellos tiene que ver con que lo que hayas parido te parezca precioso, tierno, y todas esas cosas que huelen a nenuco y talco. A veces es verdad que la revolución hormonal se extiende a medio pueblo (hubiera puesto nación, pero luego la gente se pone a enredar como si estuviésemos en la descolonización, y no es eso; sin embargo lo de pueblo puede dar a entender que estoy hablando de Villaconejos, y tampoco), pero no es más que una cuestión de repercusión, porque a menor escala ocurre lo mismo en todas las familias del mundo (o del mundo que yo conozco). Supongo que si a mí me tocase un hijo pelirrojo, en el caso de que hubiera apareamiento previo con portador de esos genes, pues me terminarían gustando los pelirrojos, pongo por cosa improbable y como ejemplo de que a la fuerza ahorcan. En ocasiones, sin embargo, el padre tiene un momento de lucidez y verborrea y dice: «es como la madre, el pobre». Que elegante no sería, pero ajustado a la realidad, un rato. Los dioses puede que fuesen distintos, así que quizá cuando Forcis y Ceto alumbraron a las Gorgonas tal vez no se pasasen el día embelesados mirándolas, ni preguntando al resto de dioses reunido para verlas si eran monas, que es la pregunta ideal porque puedes decir que sí tanto si la criatura es preciosa como si tira a simio. O puede que estuviesen acostumbrados a caras monstruosas, y a fin de cuentas éstas no tenían que compartir un ojo y un diente entre ellas, que también ayuda a parecer más presentable.

Ceto, por su parte, engendró con Forcis, a las Grayas, de hermosas mejillas, canosas desde su nacimiento, a las que ancianas llaman los dioses inmortales y los hombres que por la tierra caminan; a Penfredo, de hermoso peplo; a Enío, de azafranado manto, y a las Gorgonas, que habitan al otro lado del famoso Océano, en el límite de la noche, donde las Hespérides, de armoniosa voz, Esteno, Euríala y la desventurada Medusa. Ésta era mortal, pero las otras inmortales y exentas de vejez las dos […]
Hesíodo, Teogonía.

Lo que no se puede negar es que Forcis y Ceto sí sabían escoger nombres sonoros para su descendencia. Parecían unos padres modernos.

Lunes, 14 de Noviembre de 2005

El domingo, día que antaño era el del Señor, habrá gente que siga dedicándolo a ese menester, como puntualmente anuncian las campanas que me suelen despertar sobre las doce llamando a Misa, pero en mi caso es más bien día de pecados capitales. Además de los de diario, se añaden la pereza que preside el día y la gula de los desayunos reposados de café con leche, bollería y zumo (que por cierto he «descubierto» uno riquísimo, igualito que el de las naranjas de verdad, con la ventaja de que no tengo que limpiar el exprimidor) tan sólo un rato antes de la comida. En cambio, la ira se va, y ni siquiera Pepiño Blanco es capaz de resucitarla, ni hablando de la mentira como si fuese la persona más honrada del mundo y no tuviese nada qué ver con el partido que tiene a Montilla de ministro o sujeta el gobierno del nepote Maragall. Por no remontarme mucho en el tiempo. Y como si lo de «el periódico que se independiza de la mañana» fuese un error de cálculo, falta de capítulos de Barrio Sésamo o un redactor ciego. De todas formas da igual cuántos fuesen, porque de sobra sabemos todos que era una manifestación de obispos rabiosos y fachas recalcitrantes, nostálgicos del franquismo en pleno ensayo para el domingo que viene (esto no lo han dicho o no lo he visto, pero se lo brindo a algún progre de salón falto de mala leche si es que tal cosa existe), derechona en busca de mantener sus privilegios, gordos que se alimentan de la sangre del proletariado, o desclasados, o traidores a su clase (social, no me refiero a las rencillas de colegio), que avergüenzan a cualquier persona con dos dedos de frente, ventajistas que se aprovechan de las libertades que no quieren, como se aprovechan Pedro Jota y Jiménez Losantos (oh, por favor, que nadie se corte, además metámonos en la vida privada de alguno de ellos para descalificar su labor profesional, olvidemos los delitos por los que la conocemos y obviemos quienes delinquieron para que supiésemos algún secreto de alcoba, seamos liberales sólo con nuestras ocultas perversiones, que las ajenas siempre son peores) de la libertad de expresión que todo el mundo tendríamos que tener claro para quien está establecida, hombre, que una cosa es libertad y otra libertinaje, que así lo único que hacen es aprovecharse de los demócratasdetodalavida, como si ellos fuesen ciudadanos iguales y tuviesen los mismo derechos per se. Hasta ahí podíamos llegar.


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