Dando la celebración
Ayer se celebraba el dÃa internacional de la mujer, que antes se llamaba de la mujer trabajadora y ahora debe de haber cambiado de nombre para adaptarse a los tiempos e incluir a todas porque todas trabajamos, aunque no sea fuera de casa. Bueno, lo de todas es un decir, a mà me vienen a la mente algunos ejemplos de gentes de quienes se dice que tienen un trabajo muy duro pero hasta donde yo alcanzo a ver básicamente consiste en intentar criar una raza de campeones sanos y con garantÃas para perpetuarse, como si fuesen grandes daneses o similar. Y luego está la manada de mujeres (supongo que eran mujeres) que ayer, justo a la hora en la que yo vuelvo a casa y normalmente hay un poco de tráfico (que en la escala provincial viene a ser un atasco, pero claro, nada que ver con los de otros sitios más grandes), decidieron que iban a celebrar su dÃa jodiendo (sÃ, he puesto jodiendo, y anoche dije cosas peores todavÃa, y les deseé todos los males del mundo entre tacos indignados) a las prójimas que volvÃamos después de 12 horas fuera de casa. A los prójimos supongo que también, pero imagino que será merecido y el paso lógico hacer que ellos purguen sus culpas de siglos ahora que no quemamos sujetadores, como mucho nos los quitamos según cerramos la puerta de casa para que la gravedad lÃe sus cosillas. Ellas, a las que no llegué a ver pero supongo vocingleras y astrosas porque si no lo eran merecÃan serlo y me las imagino como quiero, no van a mandar hasta en eso, hicieron que se cortase el tráfico en dos de las principales calles que desembocan en la plaza de España (supongo que en más, pero esas dos las sufrà yo), con lo cual la otra calle que quedaba libre, y que FORZOSAMENTE tengo que tomar si quiero dejar el coche y llegar a mi casa, tuvo que absorber todo el flujo (esto me ha quedado muy de anuncio de nubes que huelen, pero dejando aparte el asco es bastante gráfico y a fin de cuentas tampoco soy directora general de tráfico como para saber los términos técnicos, aunque el post me está quedando tan malhablado que parezco propiamente don Pera cuando dijo aquello de «la he cagao»). Más de un cuarto de hora para recorrer unos 500 metros, viendo el careto de los guardias puestos en las esquinas con los brazos cruzados asistiendo a la fiesta de las manifestaciones populares y la orgÃa de primera, embrague, freno y listillo de las narices que siempre ve un camino más rápido, el anormal.
Terminaron el dÃa de fiesta sin incidentes, y supongo que se irÃan a su casa a descansar para su jornada de funcionarias y liberadas de sindicato de hoy, porque me dolÃa tanto el pie del embrague que no tuve fuerzas para ir a mirar qué colectivo de tocapelotas estaba reivindicando nada, pero si llego a tener un poco más de fondo fÃsico hoy tendrÃa un tacón menos, o un tacón bonitamente rematado con un ojo de una progre de mierda. Espero que la siguiente vez que quieran celebrar algo se vayan a un espectáculo de boys, que es lo que cabalmente toca, a gritar ordinarieces. Al menos el boy cobra, y yo por soportarlas no, y las dos formas de conmemorar son igual de inútiles.









