Humo
Una vez, en una de esas lecturas indiscriminadas que tengo como vicio más antiguo (hoy me doy cuenta de cuánto), leà en un libro que no recuerdo cómo se llamaba pero escribió con un estilo literario afectadÃsimo, entre bruja y maryhiggins, una tal Linda Goodman, que aries era el bebé del zodiaco; supongo que si ella tenÃa razón eso explicará que yo sepa pero me cueste asimilar lo de no ser el ombligo del mundo sino sólo otro ombligo más, y que en general me fastidie que en mi cumpleaños pasen otras cosas y «eclipsen» lo verdaderamente importante (cualquier lector avispado sabe la respuesta: Yo); es que no me explico cómo el destino o lo que sea no ha retirado ya la fecha igual que la NBA retira determinados números, si yo también tengo algunos momentos mágicos.
Yo este año estaba moderadamente contenta, porque aunque es viernes de Cuaresma al menos no es Semana Santa, que lo de salir de cenas y copas entre procesiones solemnes de tallas soberbias hace que falle un poco el ambiente de juerga, pero resulta que es la fecha que los terroristas han elegido para que comience la «tregua indefinida» que han «decretado» (telecinco dixit, y supongo que algún pixie más habrá usado el verbo legitimando, a veces incluso sin querer; por cierto, no sé si en toda la tarde del mÃércoles los informativos de la cadena amiga lograrÃan una conexión a tiempo, yo vi como un cuarto de hora patético en el que cada vez que hablaba alguien a quien interesarÃa escuchar, hablaba Pedro Piqueras, y daba paso justo cuando hablaban de lestatut, que no era la noticia del dÃa porque el orden lo dictó eta, claro) los terroristas y que tan contentos nos ha puesto porque nos van a tratar a todos como si fuésemos catalanes o polÃticos electos y altos cargos. Me alegro también, claro, como cada dÃa que no aumenta la lista de miles de vÃctimas que los gudarisdemierda llevan elaborando casi cuarenta años en nombre de la libertad de un pueblo al que no dejan respirar y al que niegan los más elementales rudimentos de paz, libertad y seguridad con ese despotismo de los fanáticos que de su cerrazón mental han hecho su forma de vida (de vida comodÃsima, por cierto). Pero como para mà no han pasado nunca de la categorÃa de alimañas mafiosas, lo mejor que puedo desearles a todos es que sean juzgados conforme a las leyes que tenemos (previas, deberÃa sobrar decirlo) sin atemperar por el Cándido (que nombre tan impropio) de turno, y que cumplan el mayor tiempo posible de las condenas que les impongan, que a fin de cuentas de la cárcel se vuelve y luego podrán dedicarse a procrear esa raza tan superior a la que tanto favorece la capucha que tapa la cara.
Seguramente pensarÃa de otro modo si al ver a nuestro Presidente del Gobierno fuese capaz de escucharle crédulamente, pero es que es verle y pensar en el espantapájaros de Oz y en peces habladores (no como Nemo, no) que ahuecan la voz (para que haga juego con el resto, será), o si yo tuviese la talla polÃtica de Llamazares, que va a hacer oposiciones a cortejo de Blancanieves, o del de CiU, que en plena euforia retórica de adhesión inquebrantable afirmó que el Gobierno tiene «el derecho y el deber de fracasar», en plan bulÃmico de las palabras.
No, yo no soy optimista porque miedo me da saber el precio que alguno está dispuesto a que paguemos para que él pase a la historia, y porque no hay voluntad que convierta a un asesino en polÃtico, salvo para los súbditos del Emperador desnudo.
Yo hoy, si tengo que ver humo, prefiero que sea el de las velas, aunque hay tantas que no sé si cambiarlas por una hoguerita.









