No sé cuándo ha empezado exactamente lo de la guerra de las esquelas, aunque mi percepción es que es reciente y que lo ha traído el empeño de algunos en sustituir la historia por la memoria histórica, esos mismos que han expoliado para contentar a los catalanes (como si se pudiera, como si hubiera dinero en los presupuestos… ) el Archivo General de la Guerra Civil Española. Por lo menos es reciente que sean tan abundantes como para provocar algún artículo en la prensa. Sé seguro que es algo más que podemos agradecer a la miserable clase política española, tan poblada de analfabetos funcionales, magníficamente investida, a falta de otros ropajes, del resentimiento del ignorante, estúpidos empeñados en pasar a la historia a cualquier precio, maniqueos esforzándose en meternos al abuelito por los ojos, aspirando a ser el nietísimo.
Ya dije hace tiempo que igual la vida del abuelito no era tan ejemplar si uno no tenía delante de los ojos el velo del cariño y del resentimiento heredados.
Arcadia feliz
El Mundo, 16 de octubre de 2006. Pincha en la imagen para leer con detalle

Claro que todo en esta esquela tiene que estar equivocado a la fuerza porque cualquiera de los que tenemos dos dedos de frente sabemos que la II República española fue un tiempo superfeliz en el que los hombres comían el maná que caía del cielo mientras las fuerzas de izquierdas se esforzaban en conseguir para las mujeres el derecho al voto y tantas y tantas cosas buenas y necesarias que hacen que algunos lleven la tricolor no sólo en el corazón, sino en sitios mucho más peregrinos y jocosos. Ah, no, perdón, que sólo nos reímos de quien lleva una bandera cuando es estadounidense o española en versión constitucional.