Archivo del 26 de Noviembre de 2007

Mujeres G

Seguramente el que en casa nos tratasen de la misma forma a mis hermanos y a mí ha hecho que sea una inconsciente sobre la terrible desigualdad entre los hombres y las mujeres que, por lo visto, existe todavía en España; también ha influido, me temo, que mi experiencia de clases mixtas llegó durante la carrera, y éramos tantos en las aulas (es lo que tiene haber nacido durante el baby boom) que no había diferencias de trato entre hombres y mujeres: éramos igualitariamente ignorados por los catedráticos, profesores, ayudantes, bedeles y camareros de la cafetería. Estos antecedentes explican que, hasta ahora, haya podido circular como peatón( a) por una ciudad, la mía, insensible a la problemática generada por la desigualdad entre hombres y mujeres: yo, falta de conciencia, veía un semáforo para peatones en verde y cruzaba (raras veces lo hago si está en rojo, soy/era una inconsciente cívica), sin darme cuenta de que el monigote era hombre y sólo les permitía el paso a ellos. Gracias a Dios (uy, a Dios no, aunque sea en una frase hecha, ¿gracias a la Providencia? ¿gracias a la cantidad de tiempo libre que hay en algunos trabajos?), siempre hay gentes que velan por nosotras, y justifican sus ajustados sueldecitos de cargos públicos y/o de funcionarios solucionando problemas que son graves, aunque despreocupadas como yo no hubiéramos reparado jamás en ellos: por fin en La Coruña hay cinco semáforos con monigota en lugar de monigote. Aunque igual tendría que decir monigote hembra, o monigote de género femenino. Podría mirarlo en la página de la RAE, pero de todos es sabido que la RAE tira a rancia, y se niega a avances tales como llamar violencia de género a la que se practica entre hombres y mujeres que tienen, han tenido o no han querido tener una relación sentimental entre ellos; esta negativa a consultar el diccionario habrá llevado a la pancartista de la foto a escribir el bonito lema «el amor no es la ostia», lo cual es una pena, porque pierde el doble sentido que con tanto esfuerzo intelectual habrá intentado transmitir, y viene a demostrar una vez más que la división de trabajo no está tan mal, porque los creadores de consignas no necesitan saber escribir, pueden hacerlo de oído y bastará con que tengan una dicción y una voz aceptables, pero los creadores de pancartas deberían saber hacerlo sin faltas de ortografía; digo yo que por esto José Blanco será ideólogo. De todas formas, con la confusión en la denominación y la carrera entre los medios y las diversas asociaciones para ver quién da con la expresión más bárbara (violencia machista, terrorismo machista, terrorismo de género, etc. ) y con la variedad de formas de protesta que ayer, con ocasión de la «celebración» del «día mundial contra…» exhibieron (incluyendo un a modo de arte marcial mientras gritaban no), no sé yo si ayudan algo a la solución del problema, que por supuesto, existe y, faltas de ortografía y denominaciones aparte, me parece grave (esto último es el tipo de evidencia que no necesitaría ni enunciación, pero lo hago por la cantidad de políticamente correctos que se la cogen con papel de fumar que existe; estos bienpensantes profesionales, aunque no frecuenten este sitio, pueden terminar aquí guiados por cualquier búsqueda que no tenga nada que ver).
ostia_hostia
Volviendo al asunto del post, veo por la noticia (que pongo con dos enlaces distintos para que nadie _reaccionario, por supuesto_ piense que es una broma) que La Coruña es la tercera ciudad en España en hacerlo (Alcobendas y Sagunto han sido las pioneras), lo de incorporar monigotas en los semáforos, y espero que ahora todas las que faltan se animen porque la razón que da la concejala de noséqué (es que ha sido necesario movilizar tres concejalías, tres, para el asunto) es conmovedora: «sair do mundo onde o imaxinario só se compón de figuras de home». Pero, sobre todo, espero que los del imaginario no sean estrechos de miras: faltan las monigotas con tacones, los monigotes con plataformas, las monigotas con moño, con dos coletas, con minifalda, con pantalones pirata, los monigotes con traje y corbata, cualquier combinación de los anteriores, los monigotes y monigotas con look turista inglés, pero sobre todo, monigotes y monigotas gordos, flacos, con gafas (los de con lentillas podemos perdonarlos), con bastón, con muletas, con boina, etc. No va a ser difícil incorporar todos los tipos existentes al imaginario de los semáforos, porque calles, coches, y peatones hay suficientes para todo eso y más. Y es que la sociedad somos hombres y mujeres, pero tenemos que incorporar al imaginario la diversidad que existe entre hombres y mujeres también. Hombre (y mujer), que yo tardo bastante en darme cuenta de las injusticias, pero cuando me la doy, puedo ser la que más si quiero. Todo sea por difundir la impagable labor de las mujeres G.
Con G de gilipollas, claro.

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