MisantropÃa rampante
En estos tiempos de buenrollismo galopante, paridad genérica, ministras por el coñ la cuot sus evidentes méritos, simplificación del vestuario con ahorros enternecedores de energÃa y presidentes del Gobierno intentando batir el record de los eufemismos, a mà me harÃa falta ayuda quÃmica para entrar en el estado de éxtasis general, sigo aborreciendo las arrobas (y los asteriscos) en las palabras para evitar el sexismo, me parecen analfabetos funcionales y/o vocacionales (incluyendo en este caso a los analfabetos de sexo femenino, o sea, a las analfabetas) quienes se han enzarzado en la búsqueda de la palabra y el palabro estúpidamente correcto, espero con terror el dÃa en que los ministros y altos cargos decidan vestirse como un guiri de vacaciones por aquello del calor y la falta de aire acondicionado, con sus bermudas, sus camisas floreadas desabrochadas enseñando pechos flácidos, peludos y blancuzcos y las sandalias luciendo calcetines o, aún peor, dedos como percebes y, cada vez que escucho al tonto de nación presidente del gobierno articular trabajosamente discursos evitando pronunciar la palabra crisis, me acuerdo de lo del nombre de la rosa (del diálogo de Julieta, no de la novela de Eco, claro). Pero, con todo, lo que más me molesta (aparte de que mi vecino debe de haber suspendido flauta, porque estamos a seis de julio y sigue martirizando(me)) es haberme pasado la campaña de la renta explicando que lo de los cuatrocientos euros todavÃa no tocaba, como extra, con lo difÃcil que es explicar muchas de las cosas del irpf que disfrutamos, y ahora, dÃa sÃ, dÃa también, tener que explicar a los unos que si te retienen cero euros te devuelven cero euros, no doscientos, y a los otros que el trabajador no les está costando más, aunque en la nómina vean otros números. Espero que la próxima vez, puestos a comprar votos, lo hagan decentemente y a la antigua usanza, sacando de una bolsita de judas las monedas prometidas cuando el vasallo presente la papeleta correcta. O que sea Solbes el que lo explique, que igual eso sà sabe hacerlo, y de paso le relevamos de cuidar del dinero de las pensiones (aunque para eso tal vez ya sea tarde).
Claro que igual lo de mi misantropÃa en aumento es porque no me gusta el fútbol, que si me gustase, además de haberme alegrado que la selección española (lo único español que queda, y el único sitio donde los que no son fachas pueden sacar banderas) ganase, ahora serÃa una ciudadana absolutamente feliz y sin preocupaciones.
Y si fuese votante socialista, sabrÃa que, de haber algo que me preocupase, la culpa serÃa de Bush, que ha diseñado la crisis, aunque la crisis no existe. De esta última revelación tiene la culpa una cena-encerrona de anoche que me encontró desprevenida y con las orejas puestas. Y la aparente contradicción entre que algo no exista pero que de su existencia sea responsable el demonio supongo que será salvada estudiando con detenimiento el pensamiento polÃtico de algún insigne intelectual, tipo Pepiño, pero aún no me he puesto a ello; en cualquier caso, siempre se puede creer haciendo un acto de fe. Laica, por supuesto.










