(H)alterada(s)
Vuelvo, relajada pero no más sabia, aborreciendo septiembre como si tuviese que hacer lo de la vuelta al cole (cuando, en realidad, la vuelta ha sido a mediados de agosto), semiconsolada porque empiezan las ferias la semana que viene, atiborrada de retransmisiones de juegos olímpicos, y todavía perpleja porque haya humanos dedicados a levantar peso por afición. O sea, a mí lo de los deportes en general me parece bastante tonto, me da igual en cuánto corra un señor (o una señora) los cien metros para nada, que otra cosa sería hacerlo con intención de llegar y recoger a un niño (incluso a una mascota) que está cayendo desde un balcón, aunque me gusta el baloncesto tampoco veo que tenga mayor trascendencia, y el único cuerpo de deportista que me gusta es el de los (algunos) nadadores, que además, y como cosa útil, supongo que podrán salvarse de un naufragio, pero ¿levantar peso??? ¿qué sentido tiene eso si no eres butanero? ¿por qué practican un deporte que les pone esos cuerpos de prehomínido? y todavía peor ¿por qué lo hacen ellas? Que yo, dentro de no gustarme nada lo de practicar deporte, puedo comprender que se haga para mejorar el cuerpo, ponerlo firme, estilizarlo, luchar contra la gravedad, incluso alcanzar la longevidad y la prosperidad como Samaranch. Pero lo de castigarte haciendo una cosa tan antiestética como ponerte en cuclillas y cargar con no sé cuantos kilos, posando espatarrada con ellos en lo alto, para conseguir un cuerpo de desecho, como de pegotones (de músculo, imagino), con las tetas en franca retirada, huyendo seguramente del gritito ritual que suelen proferir al comienzo del ejercicio (o será un efecto óptico, por la desproporción), escapa a mi entendimiento. Y supongo que al de cualquiera con ojos en la cara.
Eso sí, si alguna de ellas me da un manotazo con desgana, me vuelve del revés sin esfuerzo.
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Es verdad, incluso las energúmenas que arrojan a cientos de metros una bola metálica unida a una cadena le pueden encontrar una aplicación práctica al ejercicio.
Si te dedicas a la halterofilia, a no ser que descargues barcos de contenedores en un puerto tan pobre que no tenga ni siquiera grúas, no tiene la menor utilidad. Eso sí, asustar, asustan las tías un montón. Cualquier moscón les dice algo.
Yo de las olimpiadas pienso más o menos como de la lectura continuada del Quijote, que me parecen un petardo. Pero claro, como en esta vida no todo es blanco o negro, si tuviera que decantarme por una de las dos celebraciones lo haría por la de la cosa olímpica.
Veamos.
La lectura del Quijote no aporta nada si ya te has leído el libro, básicamente pierde el interés al saber el final. Si no lo has leído como no creo que nadie se pase el cerro de horas que tardan los afamados lectores sin levantarse ni para ir al baño, pues tampoco llegaría a cogerle el hilo…
En las olimpiadas, estoy de acuerdo contigo, hay cosas ridículas, y lo de correr la maratón puede que sea la mayor de ellas. Podría entender que hacer los 100 mts en nueve segundos te sirviera para no perder un autobús en la vida y no dudo que lanzar martillo te ofrezca unas posibilidades tremendas en el futuro lanzando móviles, pero no creo que tenga mayor interés saber lo que tarda alguien en correr una distancia que se te hace larga hasta para ir en coche.
Ahora, si algo tiene de atractivo el mundo olímpico es una cosa, el voley playa femenino. Eso, y lo digo desde un punto de vista exclusivamente científico, es algo que la OMS debería hacer de obligado visionado.
Y dicho esto me quito el sombrero y quedo a la espera de la demanda que pondrá la pobre Gemma Mengual a Interviú por haberla sacado en toples en Ibiza…
Besos.(Nuevo deporte)
Kotinussa, ni eso, porque por lo visto no es nada fácil entrar a trabajar de estibador. Pero lo peor de todo es lo antiestéticos que resultan algunos deportes, no sé cómo puede nadie practicarlos.
Foss, hombre, yo soy una practicante de la relectura, me encanta releer, aunque casi nadie comparte mi afición, y no siempre encuentra uno lo mismo en el mismo libro. Eso sí, el Quijote no está entre mis preferidos, así que ese no lo releo.
Yo, de entre lo más ridículo, destacaría la natación sincronizada, me da un poco de vergüenza ajena, aunque no tanto como el maquillaje de las gimnastas chinas que todavía no han descubierto el encanto del maquillaje natural (tampoco lo ha hecho la representante española en halterofilia).
Entiendo lo del voley playa femenino, y si el equipo es brasileño hasta yo admiro el partido, muerta de envidia, eso sí.
Curioso el nuevo deporte, pero creo que yo el único que voy a practicar de momento es el boxeo rítmico de la wii, que he descubierto que me gusta mucho.
Besos
Yo sólo veo baloncesto, rugby, boxeo y alguna que otra vez halterofilia pero nada más.
Lo peor y lo más incomprensible para mí es la retransmisión de las vueltas, tour o giro, ¡qué cosa más estúpida! es aburrido verlo por la tele, absurdo escucharlo por la radio pero eso de verlo en vivo me parece una mamarrachada ¿qué sentido tiene quedarte horas esperando como una sota en un secarral a que pase un grupo de ciclistas que no tienes ni tiempo de verles ni la cara?(o)
Besoss
O sea, Goliardo, ¿tú eres el que ve la halterofilia???
jajajaaaaaaaa, lo de la sota en el secarral no lo había escuchado nunca, pero tienes toda la razón
besosssssss
Hola Gui. Estoy encantado de que hayas actualizado tu interesantísimo blog, y una vez más me veo en la obligación de reconocer, que has acertado de lleno con el tema. Como humilde aportación quisiera decir que en una de las retransmisiones de halterofilia femenina que ví, porque tengo que reconocer que no se me ocurrió nada mejor que hacer, había una española con posibilidades. En la tensión de la final, todas las atletas y sus entrenadores discutían aspectos técnico de la cuestión, pero cuando le tocó el turno a la española, y se agacha a recoger el peso, se escucha el consejo de su novio entre la exótica confusión de gritos en bielorrusop, chino y uzbeko:
- ¡Con todo Mónica, cagüendiós!
¿Que te parece todo esto?
Te mando un beso del que dirías:
- Te estás confundiendo, chaval.
Buch, bienvenido. Yo estoy encantada de que hayas vuelto de vacaciones, y ya te lo digo sin rencor ni envidia ni nada.
No sé si habría más de una española, la que yo vi era un muestrario de pintura en la cara y quincalla en las orejas, pero al lado de las uzbekas y similares podía incluso pasar por miss pesas, También te digo que el resto de acompañantes quizá era igual de elocuente y fino que el español, pero las cosas dichas en idiomas que no entendemos parecen más importantes.
Me encanta lo bien que describes los besos, pero éste me pega poco porque yo tiendo a hacerme poco la puritana