Calzando la mesa

No sé si he comentado alguna vez aquí, porque llevo tanto tiempo desahogándome aunque sea con interrupciones que no me doy cuenta de si me repito, que me gusta mucho releer y que, pese a gustarme tanto leer desde siempre (desde que aprendí, claro) que en mí el hábito es vicio, no me gusta nada ir a las librerías a buscar libros que me resulten interesantes.
No me gusta ir a las librerías ya porque salvo los ejemplares en promoción es difícil encontrar nada, aunque te resignes a agacharte para mirar en los mueblecitos que han colocado en lugar de las vulgares estanterías, apilando basuras de quiosco en montones que dejan a la vista las portadas, y haciendo que buscar un libro se asemeje más a cosechar patatas que a otra cosa. Por la postura, lo digo. Aunque ahora que lo pienso, igual lo de las patatas se hace con máquinas y no a mano.
Suelo, por tanto, ir a las librerías (tres, en mi ciudad, son las que frecuento) con una idea clara de los títulos que quiero y en lugar de llevar a cabo la interesante labor de búsqueda del tesoro que proponen los libreros, molesto a algún dependiente para no perder el tiempo ni la salud. Y si me desvío de lo previsto, es porque algún autor o título conocido se interpone casualmente y me convence para llevármelo. Pero soy reacia a experimentar con los libros y los autores, porque los libros son de esas pocas cosas que te llevas sin probar y que luego no devuelves (ni soy Carvalho ni soy Umbral), aunque casi siempre hay algo en ellos y en tantos años leyendo no recuerdo haber leído nunca ningún libro del que no se pudiera salvar nada, si exceptúo los pesadísimos «versos satánicos» que hicieron que me rindiera en la página 16.
Pero como los años son ya muchos (muchos, y espero que todavía vengan muchos más), era tentar demasiado a la suerte y he empleado tres noches de este año (no enteras, claro) en leer un tocho infumable, dudando si acordarme de la familia del autor o de la del corrector de imprenta en el improbable caso de que haya existido aquí, o de ambas. Al final opté por lo último, en un caso cada vez que leía cosas como «otrora tiempo» o «el timbre sonoro resonó en la habitación», y en el otro multitud de veces a lo largo de las más de seiscientas páginas salpicadas de faltas no sólo de ortografía, como emplear el verbo hallar en lugar del haber. Sólo es peor, o al menos igual de doloroso para los ojos, leer un foro o los comentarios a las noticias del 20minutos, aunque igual ha cambiado desde que no lo miro, que hace bastante tiempo ya. Y ni siquiera se salva la historia, que el pobre autor yo creo que ha intentado moverse entre «la sombra del viento» y alguna de Dumas y le ha salido una especie de libro del superpop aquejado de elefantiasis.
Que la promoción sea local y que en el fondo soy piadosa evita que ponga aquí el nombre de ambos, del autor y del fruto de su ingenio.

17 comentarios para “Calzando la mesa”

  • Pero mujer, mira que no poner aquí el título de tan fantástica lectura… ¿Y si alguno de nosotros cae también en la trampa?

    No yo, desde luego, porque el tiempo que tengo libre para leer se reduce últimamente a uno o ninguno (libros por año). Hace poco me entró (me pasa a menudo) un ataque de modernidad complaciente y me dije “Vamos a leer el último de Ray Loriga, hombre”. Pues bien, la lectura se redujo a:

    - Paseo del libro por media España durante las vacaciones.
    - Intentos en número de 4 de leerlo.
    - Páginas leídas durante todo el mes de agosto, 6.
    - Ubicación del libro, ni idea pero no volvió en la maleta. Por tanto, alguien lo estará disfrutando o pensando que algún imbécil se ha dejado un petardo de libro por ahí.

    Eso sí, te dejo un beso como es de rigor.

  • PrincesadelGuisante:

    Encantada recojo el beso, y hago intercambio ;) Yo en vacaciones he leído un poco más que durante “el curso”, claro, porque las dos horas de playa diarias, aunque no han cundido mucho para el bronceado, sí lo han hecho para la lectura. Pero en el viaje sólo he leído cuatro libros, que tampoco ha sido un ritmo matador, dos antiguos de Javier Marías, uno de un policía hindú y el cuento de la criada. Ahora he vuelto a las relecturas, para que no me cueste madrugar.

  • Goliardomad:

    Pues podías decir el autor y el título.

    He escrito mis memorias, en tres folios por las dos caras a boli bic y en mayúsculas, en ellos cuento infinidad de peripecias, momentos apoteósicos y otras milikiaventuras con todo lujo de detalles acaecidos en estos 37 años, no sé si encuadernarla en cartoné o guaflex o sacar una edición de bolsillo…
    Lo que sí sé es que no dejaré que leas esta magna obra porque haces unas criticas malvadas :P

    Besoss (o)

  • PrincesadelGuisante:

    Pues no creas, Goliardo, ahora pienso que tal vez tendría que haber dicho el autor y el título, igual que se pone el cartel de averiado en un ascensor cuando no funciona o se señaliza un bache… tengo una duda, realmente. Voy a reflexionar a ver si lo hago, sobre todo porque he visto en una de las escasas páginas que hablan del libro esto:

    “…es una novela apasionante ambientada en la ciudad de Valladolid y que, al tiempo que narra una historia intrigante, repleta de melancolía, misterio y emociones entremezcladas, plantea una reflexión sobre aquello que se oculta más allá de las cosas que parecen más simples y cotidianas, el conflicto eterno entre la razón y los sentimientos y de ese algo que todos anhelamos alcanzar en nuestras vidas,…”

    O sea, cazando incautos
    Yo a ti nunca te haré una crítica malvada… o no mucho :P Sí me cuesta leer cuando todo está escrito en mayúsculas, eso es cierto, pero seguro que tus aventuras lo compensan. Y seguro que dan para más de tres folios.

  • Los autores, ya sean de libros, discos o películas tienen que acostumbrarse a las críticas. Tienen que leer en letra impresa en periódicos de tirada nacional que su obra es una mierda, así que pienso que tu reticencia a mencionar el nombre del desdichado le impide entrar en el auténtico Olimpo de los autores literarios.

    No seas mala, hazle un favor, y escribe su nombre con todas sus letras.

  • ¡No me digas más! La máscara del mundo :P

  • PrincesadelGuisante:

    Kotinussa, no sé yo, las críticas en España no suelen ser malas, si se menciona un libro es para alabarlo, o alabar a su autor, si es “de los nuestros”, y si no, se ignora.

    Goliardo, tú eres muy listo :P

  • Buch:

    ¿No es divertido leer mierdecillas? Especialmente si son cortas.Yo, como hago con la comida, casi le encuentro gusto a todo, pero reconozco, que una vez estando en casa de mi hermana, le cogí un libro y lo leí. Y lo terminé, pero me pareció que no tenñia calidad suficiente en absoluto, transcribo el libro completo: “En la granja hay patos, vasas, gallinas, caballos, tomates y manzanas. FIN” De acuerdo era un libro de mi sobrino y tenía grandiosos dibujos, pero de verdad ¿Es esto lo que queremos enseñar a nuestros niños? ¿NO sería mejor enseñarkles a tocar la flauta?
    Más besos.

  • PrincesadelGuisante:

    Buch, yo sufro cuando leo mierdecillas, en serio, aunque a veces mi lado perverso me ha llevado a encanallarme ojeando algún blog pésimamente escrito y con el autor empeñado en exhibir ideología de parvulario, colorada lo confieso. Igual soy un poco masoquista :P Una cosa te voy a decir: hay muchos libros para niños que parecen escritos para idiotas. Yo he sido niña, lo recuerdo, y los cuentos que leía entonces no eran tan ñoños y pobres en vocabulario como algunos que veo ahora. Eso sí, tienen más colorines.
    Muchos besos.
    Y no, no es mejor que toquen la flauta ¿eh? a ver si la vamos a tener…

  • mons.:

    ay, me haces reir guapa!
    Yo apuesto por las etiquetas de los envases, en las que ponen todos sus componentes y después te sientes mucho más culta (científicamente hablando), y pensando que realmente no te pones gel de ducha, sino un compuesto químico que podrías hacer tu en casa con el quimicefa. :P

    Besos cariño… voto por la flauta sin agujeros y que no emita sonido alguno…. ;) también por el violín sin cuerdas….. mi madre tiene un vecino que le da a la flauta, el violín y el piano…. los comienzos son duros y muy chirriantes!

    Mas besos que te mandooooo……. (m)

  • Buch:

    Si hay ronda de peticiones, pido un post sobre Paul Newman. Si no la hay también. En cualquiera de los dos casos mando besos canallas.

  • Roberto Hasting:

    Yo de vez en cuando necesito lecturas de ese tipo, pero que no sean muy largas, que uno necesita su dósis de vergüenza ajena, pero tampoco es tonto del todo.

    robertohasting.blogspot.com/

  • PrincesadelGuisante:

    Mons, lo de leer las etiquetas es por no tener un revistero en el cuarto de baño :P
    Besos.
    Buch, ya te remití al post antiguo en el que yo confesaba que siempre he querido ser la gata. Pero que conste que Paul Newman me gusta sobre todas las caras bonitas que en el cine hay… salvo sobre Jeremy Irons, claro.
    Esos, esos son los que me gustan.

    Roberto Hasting, pues por tu nombre no hubiera dicho yo que frecuentases ni siquiera ocasionalmente ese tipo de lecturas. A mí me da rabia cuando cae en mis manos un bodrio como el que describo en el post, aunque el coste sea el de dos copas… Bienvenido.

  • Roberto Hasting:

    Princesa del Guisante, si soy sincero, no me gusta leer mierdas. Me refería a cosas cortitas. No a libros enteros y menos de ese tamaño. Hace no mucho tiempo intenté leer lo que se suponía que era una obra maestra de 1000 páginas, y acabé cagándome en todo lo que se meneaba. Esto ocurrió en la página 300. Se llamaba ‘Arco iris de gravedad’. De un tipo que nadie sabe nada,ni dónde vive, ni su nombre real y que se oculta (hace bien) y de quien dicen algunos que es Salinger. Yo no me lo creo.

  • PrincesadelGuisante:

    Ni idea, ese libro no ha caído en mis manos, así que ni lo he leído ni puedo opinar. Hasta el momento, el peor con diferencia es el que motivó el post, también en parte porque no me lanzo sobre cualquier obra y quienes me recomiendan algo me conocen y saben hacerlo. Saben recomendar, quiero decir. Yo por ejemplo no sé, sé lo que me gusta a mí y soy incapaz de entender que a alguien no le guste lo que a mí me gusta.

  • Pues lo que se refiere a “migo”, resulta difícil que yo caiga en la trampa esa que describes; de hecho, ya casi no me quedan ni restos del vicio ese del leer

  • Pues lo que es mi menda, me estoy quitando del vicio ese de la lectura (que nunca tuve en demasía) y ya casi-casi lo consigo

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