La grima

A mí, que desde pequeña he sabido que existe Bibi Andersen, no me parece ni bien ni mal que existan hombres que quieran ser mujeres, o mujeres en cuerpos equivocados, u hombres en cuerpos equivocados, o las múltiples variantes que la diversidad sexual (si yo fuese una persona con vocación política o comunicadora hubiera puesto genérica, de género, pero me sigue pareciendo una aberración llamar género al sexo, como si las personas fuésemos palabras) haga posibles. Quiero decir, no me parece ni bien ni mal porque es algo que existe y ya está. Ni siquiera me permito sentir pena por si es políticamente incorrecto y me frena en mi ascenso a progre. Entiendo, además, que una vez que el sujeto toma conciencia de su problema intente parecer lo contrario, y como la obra va a ser humana (y médica), que se fije en un modelo especialmente atractivo, se trabaje un cuerpo escultural en la medida de sus posibilidades e intente emular el estilo de un hombre muy varonil o de una mujer muy femenina. El muy es a veces tanto que alguno incluso roza el exceso sin pretenderlo.

Para resumir, si yo quisiera ser o parecer un hombre, preferiría parecerme a George Clooney que a Pitingo, por grimoso, o a Mario Vaquerizo, por dudoso. Y si no fuese una mujer y quisiera parecerlo, preferiría sin ninguna duda a Charlize Theron. Bueno, eso incluso siendo yo. Mi lado frívolo y esteta en su peor sentido, que lo tengo, no puede entender que uno quiera afeminarse o que sea femenino de origen, me da igual, y elija como modelo a María del Monte, que seguramente es lista y simpática, y canta bien las sevillanas (ni idea), pero especialmente atractiva no es.

Entonces ¿por qué?

¿por qué?

Bien, lo reconozco, Falete despierta mis instintos sádicos (que tampoco suelen estar muy dormidos), especialmente desde una vez que le vi manicura francesa con las uñas demasiado largas y demasiado cuadradas rematando los dedillos demasiado gordos y demasiado blandos (incluso salchicheros), que es muy de actriz porno o de folclórica, y merece ajusticiamiento, pero sobre todo, abre múltiples interrogantes en mi mente y casi planta (casi, porque no soy propensa, se ve que son aristocráticas pero no reales) una jaqueca. También Pitingo cuando estaba de promoción. No puedo parar de darles vueltas a sus nombres guarretes, a sus formas de cantar, a su estética excesiva (de laca o gomina, de grasa), a la algarabía progre que levantan a su alrededor, y a esos pelos que no tienen el volumen justo por exceso o por defecto, porque alguien tiene que decirlo: el pelo tirante hacia atrás queda bien si eres Mónica Randall, el resto del mundo es mejor que se abstenga, incluidas las medias tintas tipo Betty Misiego; y el pelo tan largo y tan de punta sólo queda muy propio si eres Pumuky.

Es verles o acordarme de ellos e instalarme durante un rato en la grima. Menos mal que me puedo desahogar.

5 comentarios para “La grima”

  • Buch:

    Recuerdo cuando hablamos de ello. ¡Qué post tan terapeútico te ha salido! ¡Qué alivio habrás sentido al escribirlo!. Puedo aportarte algo; una vez leí que Falete estaba muy cabreado con su exnovio, porque se había presentado con un notario en la casa (En la de Falete), la madre le había dejado entrar (Al notario y al ex) y él (Falete) estaba dolido porque le habían pillado con una bata “horrorosa y son afeitar”. No tengo claro qué visión es peor, ni qué impulsa a Falete a pensar que está más guapo afeitadito y con las joyas puestas, pero que sé cabreó lo saben en el Nepal.
    El hombre da grima en sí, eso está claro, pero lo que es un remover la mierda insoportable, es cuando hace balance de su noviazgo con el pajarraco ese, (que vaya tragaderas, también), y habla de celos, y emociones, y de ir al cine, y todo eso. Eso si que es de traca.
    Me gusta mucho ese talento que tienes para contar las cosas por el camino más divertido, y cómo consigues que nos pongamos en tu lugar y sintamos exactamente lo mismo que tú. No veo normal que no estés cobrando por esto.
    También tengo entendido que tienes unas piernas insuperables. Aunque esto, por supuesto es totalmente anecdótico.
    Caso de que llegue a la conclusión de que mi espíritu libre, está encerrado en un cuerpo equivocado, tomaré el tuyo como modelo. Claro que al principio, hasta que me quite lo que me sobra, en vez de llamarme la princesa del guisante, tendré que llamarme la princesa del calabacín o algo así.
    ¿Tu opinas?
    Besos.

  • Yo creo que Falete no puede fabricarse otra imagen aunque quiera, porque el ser folklórica está indisolublemente unido a ciertas características fisionómicas. Lo único que varía (y no mucho) es el número de kilómetros cuadrados de tela que necesitas para hacerte un vestido. Juanita Reina, la Pantoja, María del Monte… todas el mismo fenotipo (¿es la palabra adecuada? Que me corrija quien lo sepa, por favor).

    Aunque, según miro más la foto, creo que con un simple corte de pelo tampoco andaría muy lejos de la Caballé.

  • PrincesadelGuisante:

    Yo también lo recuerdo, Buch. Me he aliviado, pero momentáneamente, en cuanto le vea de nuevo volverá la grima. Lo que aportas es impresionante, sobre todo porque el novio es también tremendo pero en escurrido, y jamás podré olvidar una foto de ellos, Falete de pie, el esmirriado sobre un caballo, tal vez en la feria de Sevilla, que era todo un poema. Y siempre que los imagino, es así. Luego he ido sabiendo que el esmirriado dice que no ha habido tocamientos entre ellos, que se hizo gay por vudú y cosas igual de… no sé ni cómo calificarlas. Pero a Falete le pega usar bata, fíjate. Lo digo con maldad porque a mí no me gustan y por lo tanto no tengo. Batas, mandiles, calcetines… seguro que falete usa de todo.

    Las piernas no son insuperables, ya me gustaría a mí, pero las luzco de vez en cuando (hoy, por ejemplo) :P Y toda sonrojada te agradezco los elogios, no creas.

    Sobre la princesa del calabacín, iba a poner que me gusta la crema de calabacín (cosa rara porque no soy nada sopera, aunque me voy haciendo un poco), pero está quedando todo raro ¿verdad?
    Veo que Pitingo no te motiva nada.
    Ahora doy un par de intros para despejar

    Y los besos.

    Kotinussa, tienes razón, es imagen de folclórica, será que con el pelo tirante hacia atrás se canta mejor. Y con kilos de más, claro. Qué pinta de abandono tienen…
    Un beso.

  • mons.:

    He empezado con una sonrisilla y he terminado riéndome que daba gusto oirme ;-p

    Muaks!!!

  • PrincesadelGuisante:

    Siempre da gusto oírte, me alegra que te rías ;)

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