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Viernes, 9 de Marzo de 2007

A veces nos escudamos en la falta de tiempo para disculpar la desgana, la pereza (sí, éste también me adorna, yo creo que en general tengo cuatro de siete). Creo que era Santo Tomás el que decía que al pecado de pereza se le vencía con la virtud de la diligencia, pero me parece a mí que con la saturación de despropósitos también. O sea, que te van pinchando, te van pinchando, y al final saltas, si no es con el docto Pepiño en plan agente editorial del malnacido, es con Rodríguez haciendo una demostración de que el talante en él es tan de boquilla como en el que más, o que se le ha gastado todo con los terroristas que provocan accidentes, que también puede ser, o con las mil cosas que vienen pasando desde que el PSOE ganó las elecciones en 2004 sin hacer ningún uso electoral del terrorismo (faltaría más) pero que no deben de ser tan graves porque los que antes se despertaban con el quejío en la boca (y en el blog, y en los foros, y en… ) están ahora tan calladitos y felices que una no puede por menos que pensar que han sido agraciados con una subvención o con un puestecillo de funcionario, como mínimo.
En fin, que dispuesta como estoy a vencer a la pereza, hoy me he despertado (sin dar un salto mortal, yo hago un salto sencillito cuando suena el maldito despertador) y me he vestido (no soy una cochina, acabo de hacer una elipsis temporal, lo que va entre levantarme y vestirme os lo imagináis, que es lo que suele hacer todo el mundo) con ropa y calzado cómodos, dispuesta a concentrarme por tercera vez en mi vida esta tarde, cuando termine de trabajar. Porque si no es cuando ponen en la calle por una decisión política a un sujeto que más que en huelga de hambre estaba en dieta del cucurucho ¿cuándo hay motivo, eh?
no al terrorismo

Jueves, 9 de Febrero de 2006

Dios en caricaturaEvidentemente, el dicho data de cuando no distinguíamos en España entre moros, islámicos, saharianos, subsaharianos, árabes, etc. Con la historia de lo políticamente correcto las frases hechas tienen que ser mucho más elaboradas, así que aún no ha dado tiempo a que se popularice una lo suficientemente correcta como para expresar lo mismo y yo no estoy por la labor, ni podría aunque lo estuviese, porque el papel de fumar lo toco sólo cuando fumo un cigarrillo.
A mí, que por mi educación católica me ofenden ciertas cosas, jamás se me ha ocurrido quemar nada, ni una bandera ni la horrible cara de alguno (que quizá con la atenuante de embriaguez hubiera ardido bien), por hacer mofa de símbolos que yo respeto. Pero, además, aunque a mí o a otros como yo se nos hubiera ocurrido, los tribunales actuarían contra nosotros. Y estoy por poner la mano en el fuego, que es una cosa tradicional en asuntos de fe y religión, a que el Presidente del Gobierno de mi país no consideraría necesario escribir una cartita explicando (aunque condenando claro) desde la equidistancia que al haberme sentido ofendida cometiera actos de pillaje, asesinato, o terrorismo, porque mi sensibilidad no es un bien que haya que proteger al no pertenecer a ningún grupo étnico o religioso digno. Tampoco he visto nunca que ningún lector de «El Jueves» (revista que no va a ganar la medalla al valor, no) pensase que podía haber gente ofendida con ciertas viñetas y series (en flash) publicadas y que comprendiesen que quizá no todo el mundo está imbuido de la tolerancia y respeto a las ideas ajenas que suponemos.
En lo que a mí respecta, con el art. 525 del Código Penal voy servida, y particularmente creo que servida en exceso, opinión que hasta ahora parecía generalizada, pero me doy cuenta de que es sólo cuando se trata de «nosotros», los de la Inquisición (sí, ya renuncio a insistir en cómo era la justicia civil entonces, ni a contar que en otros países también la hubo ¿o nadie recuerda el origen de los puritanos? o que nació en Francia; es lo que tienen las leyendas negras, se imponen a la Historia, no hay quien las limpie ni con lejía, y el único contraataque del Imperio lo hicieron «Los Nikis» aclaración para los del papel de fumar: no defiendo ahora la Inquisición ni niego su existencia ni quiero reconquistar los Países Bajos amedrentándoles con fotos de la Duquesa de Alba ni nada de eso).
O sea, que de todo este berenjenal entiendo que la libertad de expresión es sagrada y que no es que esté limitada por las leyes, cosa que hasta ahora pensaba, sino que el límite lo pone que alguien se moleste y el grupo al que pertenezca el que se sienta ofendido: cuanta más fuerza y armas (stricto sensu) tenga, más respeto obtiene. Así, desde el Secretario General de la ONU al Presidente de Francia amonestarán como padrecitos buenos a los díscolos caricatos. Pero mientras, muere gente a manos de los que dicen actuar en defensa de un Dios misericordioso o de su profeta, aunque muchos de ellos, habitantes de paraísos de libertades, jamás han visto las caricaturas.
libertad de expresión

Jueves, 26 de Enero de 2006

la zorra mirando a las gallinasAnoche, durante un breve instante en el que la tele soltó su programación mientras encendíamos el dvd para ver lo que queríamos, en no sé qué cadena, en no sé qué programa (sería un telediario), salió de pronto un señor muy mayor pintado como una mona (ciega, claro), con su boquita descolgada en rojo cereza haciendo juego con sus mejillas arreboladas. Normalmente no sería tan cruel y dejaría pasar la pinta del presunto humano, a fin de cuentas la humanidad lo que es propiamente es fea, porque nos hemos sofisticado tanto buscando los cánones de belleza que lo natural nos resulta extraño, aunque afortunadamente aún deseable, pero es que con el sujeto en cuestión puedo elegir entre fijarme en la pinta y fijarme en sus ¿ideas? y actitudes.
Claro, si me fijo en las actitudes, veo que es un candidato ideal a ilustrar la entrada «paniaguado» del diccionario de la RAE (Real Academia Española sin más, lo de «de la lengua» no va en el nombre) o el bonito cuento de «la zorra cuidando el gallinero», aunque a él seguramente le gustaría más ilustrar la entrada «jacobino» de cualquier enciclopedia, pese a llamar a veces a la moderación, y yo creo que no puede descartar conseguirlo, en cuanto incluyan «jacobino asilvestrado» sería una injusticia de dimensiones inimaginables no ponerle a él, sonriente, al lado.
Como digo, seguramente tendría que centrarme más en su actitud y menos en su aspecto, pero como lo único que tiene solución es lo segundo, desde aquí me permito recordarle que en maquillaje menos es más, que para el rojo en labios y mejillas hay que ser un bellezón, y que a ciertas edades más vale ir discreto, apenas un fond de teint en tono natural que tape las imperfecciones, y un colorete que pase desapercibido. A fin de cuentas las putas viejas son muy respetables, seguro, pero no son un modelo de elegancia, y basta con que comparta con ellas la falta de jubilación a tiempo. Además, la elegancia es importante en un gobierno donde sólo hay imagen, y eso a ratos.

Jueves, 19 de Enero de 2006

Ex_paña

«Franco había aplastado sin la menor astucia, a su manera borde y primaria, todo cuanto sonara a catalán, vasco y gallego, contando con la colaboración de las clases altas catalanas, vascas y gallegas. Estas mismas clases altas estaban dispuestas a quedarse en usufructo el País Vasco, Cataluña y Galicia, en cuanto desapareciera el Amo. Para lo cual bastaba con DECIR que no habían sido ellos los trituradores del País Vasco, Cataluña y Galicia, sino unos extrañísimos hombres de Madrid (que a su vez eran vascos, catalanes o gallegos), y que ahora ELLOS iban a rehacer el País Vasco, Cataluña y Galicia. Una de las razones por las que las clases altas son altas, es decir, sojuzgan, es porque las clases bajas son bajas, es decir, se someten. El plan funcionó, años más tarde, como un reloj suizo.»
Historia de un idiota contada por él mismo. Félix de Azúa.

Los expoliadores, los llorones, las falsas víctimas, las generaciones de ignorantes educados en la más pura demagogia, están de enhorabuena: recuperan «lo que les habían robado» gracias a la combinación de sinvergonzonería e ignorancia que ocupa el ministerio de Cultura en particular y el Gobierno en general, y en cambio siguen aprovechándose de todo, imponiendo su política nazi en lengua y neocolonizadora en el resto, discriminando de hecho a una parte de quienes antes eran ciudadanos y hoy simplemente son elementos perturbadores en esa arcadia que se han montado en Cataluña.
Espero que el resto del Archivo se desmantele igualmente, porque no sé en virtud de qué rayo cósmico Cataluña va a tener más derecho que otros territorios del Estado (vaya, se me ha escapado un argumento, a ver si me entreno un poco más en lo de apelar a los bajos instintos y dejar la razón para otros, como si yo fuese una catalana de las que son consideradas catalanas de verdad), espero que siga la misma suerte el resto de archivos, y espero también que alguien ponga coto a la panda de rateros que los gobiernan con la aquiescencia de su ciudadanía. Y no me refiero a que cambie su gobierno, allá ellos con lo que eligen, sino a que al resto nos dejen de demostrar un rato sí y otro también las virtudes de la sodomización. Y aprovechando, así puedo seguir con mi humor zafio, que es muy diferente del «humor inteligente» de un tío vestido de negro que anoche en la tele salió hablando todo lo contrario de fluidamente y se puso a contar gracietas sobre penes. Si eso es lo que es el «humor inteligente» que tanto se ha alabado, que se rían en el Maresme o en Vich, dando mordiscos a un salchichón.
Los llorones, los de nacimiento y los asimilados, que no se preocupen por su independencia: por mi parte la tienen garantizada. Porque digo yo que lo de elegir compañeros de viaje será un asunto de todos. Yo no les quiero conmigo, estoy harta de pardillos aprovechados.
Con su cava (y resto de productos) se lo tomen.
Archivo

Viernes, 5 de Agosto de 2005

Venía yo dispuesta a contar lo más destacable de mis tranquilísimas vacaciones, que es lo que cabalmente corresponde, con la ventaja añadida de que los lectores de esta bitácora os vais a librar de la tanda de fotos adorables y vídeos entrañables que suele acompañar a los retornos, sazonados con prolijas explicaciones, por dos razones, a saber: que aunque las hubiese, soy muy pudorosa en público, y que como ni la cámara de fotos ni la de vídeo son nuevas, ni el sitio de vacaciones desconocido, habrá en total una media docena de imágenes de recuerdo que ni siquiera he descargado de la cámara porque estoy vaga con lo de instalar el software.
Digo que venía dispuesta a esto pero después de la desconexión voluntaria de la realidad y las noticias a la que me he sometido, el aterrizaje ha sido en forma de guardias civiles, transformados de nuevo en guardias cerriles, de Roquetas de Mar (Almería, Expaña), y esperaba ver yo una especie de clamor en algunas de las bitácoras que ojeo y que tanto se preocupan por los derechos humanos cuando los viola, por ejemplo, Estados Unidos; pero no me daba yo cuenta de la importante diferencia, ahí es el país entero, aquí elementos incontrolados heredados del antiguo régimen (el de Franco, no el de antes de la Revolución Francesa) de un cuerpo muy respetable pero ajeno por completo al Gobierno, q.D.g.
Yo, que ya sabéis como soy, tiendo a pensar que si los hechos ocurrieron el 24 de julio, el señor ministro ha sido un poco lento de reflejos, pero eso es porque en mi esquema mental no sigo la doctrina Sonsoles de prioridades, en la que lo primero es el descanso y el ocio (y eso que entiendo perfectamente que una flauta mágica paralice las voluntades más firmes, por lo menos la mía es indudable que sí). Pero claro, ella no es mi señorita, y en cambio sí es la del ministro Alonso (y resto de ministros), que de estrés no van a enfermar, no.
O sea, que al señor lo apalizan, según la autopsia, el día 24 de julio, el ministro solicita comparecer el día 4 de agosto y se fijará la comparecencia para el día 17 (de agosto, lo aclaro porque al paso que lleva la burra podía ser septiembre). Pero lo peor de todo es que algunos miembros del cuerpo, para hacer progre al Duque de Ahumada, van y realizan declaraciones como estas del presidente de la Asociación Independiente de la Guardia Civil, que no tienen desperdicio porque ya lo son en sí mismas. Y al zoquete le ha faltado añadir que el agricultor golpeó repetidamente con su pecho en las botas de algún agente, produciéndole rozones en las suelas. Es evidente que al muerto no se le puede resucitar, que los agentes expedientados de momento son presuntos delincuentes con distintos grados de participación en el delito, y que de todo eso se encargará la justicia, pero a este señor, y por lo visto a algunos de sus compañeros, convendría darle algún cursillo de reciclaje para fijar conceptos como proporcionalidad, Estado de Derecho, presunción de inocencia, tratos inhumanos y degradantes, en fin, minucias que jamás harán que se manifieste la intelectualidad de este país pero que yo, modestamente, creo que tienen su importancia también aquí, aunque el muerto no pertenezca a ninguna minoría y aunque Roquetas de Mar esté tan cerca que escandalizarse por lo que allí ocurre resulte vulgar.

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