5 extraños hábitos mÃos
Jio me pasa una cadenita del diablo nueva, y encima las reglas (a reglamento lo elevan ellos, sólo falta la mayúscula y que sea europeo) las ha hecho alguien con muy mala uva, porque obligan a escoger cinco incautos, cinco, sin posibilidad de contestar nada más y dejarlo morir aquÃ, que es lo que me apetecerÃa hacer. Encima tengo que ir de mosca cojonera persona comprometida con el meme a los agraciados para que ni siquiera puedan hacerse los locos elegantemente, snif.
Consiste en un nuevo meme* blogosférico. Se inicia su mensaje con el tÃtulo 5 extraños hábitos tuyos. Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo: Has sido elegido y dices que lean el vuestro.
*meme: digo yo que la etimologÃa del nombre tendrá mucho o todo que ver con memo, francamente.
Asà pues voy a escoger cinco hábitos mÃos, no sé si extraños, y voy a empezar el estriptis:
Es un hábito mÃo extraño (porque casi nadie lo comparte) considerar que los ceniceros se han hecho para recoger la ceniza, y que los papeles donde tienen que terminar es archivados, en la trituradora o en la papelera, con lo cual me molesta muchÃsimo encontrar papeles en los ceniceros que como todo el mundo sabe sólo se ponen ya en los sitios donde se puede fumar. Cenicero, la propia palabra lo dice, que es que… ¿o qué quieren, que monte hogueritas?
Como siempre pares, de las cosas pequeñitas. Aclararé el punto, porque hay mucha mente sucia, la mÃa la primera, que se anticipa a las guarrerÃas: como los gusanitos de queso, las aceitunas, los panchitos, las pipas, los cacahuetes, los pistachos, las galletas, los bombones, y similares, siempre en número par, aunque no de dos en dos sino una a una. No sé si me he explicado pero no tengo tiempo ni habilidad para hacer un bonito esquema ni un power point de esos que evitan que los alumnos se duerman porque pueden mirar a los colorines.
Evito a la gente que usa cacharel, y mucho más si usa loulou o anaïs anaïs, no puedo, es que no puedo, ni por caridad cristiana. Y aprovecho para preguntar en público por qué demonios cacharel repite palabra en tantas fragancias, la última amor, amor ¿sólo las usa gente cortita o con problemas de memoria?
Nunca apuro una bebida, dejo siempre un residuo (vulgo culÃn) que engaña constantemente a todos los camareros del mundo, los cuales retiran siempre rápidamente todo lo de la mesa excepto mis copas y mis cafés, pero me da asco el poso que puede quedar, o la bebida helada cuando era caliente, o la bebida caliente y mezclada con agua cuando tenÃa que ser frÃa.
Jamás hablo con nadie antes de desayunar, y me parece de la peor educación hacerlo, todo el mundo tendrÃa que amanecer sordo y que sólo el café nos abriese las orejas, asà nadie se empeñarÃa en querer que te despiertes con la energÃa de Leticia Sabater en pleno programa infantil, puesta como ejemplo de desmelenada absurda.
Y ahora, tatachán, redoble de tambores, brrrrrrrrrrrrrrrr, han sido agraciados con el compromiso y su correspondiente reglamento, tatachán:
El hombreOrquesta, porque en Agrifonte somos solidarios también para lo malo y no se va a ir él de rositas.
Baco, porque es un encanto y me deja ponerle en un compromiso aunque ya procuraré yo no acostumbrarme mucho a abusar de él.
Nicolás, porque siempre es interesante y con lo de los hábitos extraños puede serlo aún más.
Lostie, porque me parece un encanto y lo malo de que alguien te caiga bien es que te atreves a abusar.
y finalmente, la bruja del norte, porque la confianza da asco, como ella va a comprobar ahora.
Espero que no os sintáis obligados, que si os lo sentÃs no os siente mal, y que si os sienta mal me perdonéis. A cambio, yo mando mucho besitos ![]()


El baby mocosete (léase babi, no beibi, que entonces éramos menos polÃglotas; aunque parezca mentira, es posible) era un muñeco de mi infancia que no recuerdo si lloraba pero desde luego moqueaba. Unos mocos limpios, transparentes y completamente lÃquidos, de mentira, que eran el resultado de los biberones de agua con los que habÃa que alimentarlo.
Se forman asÃ, primero por reacción a lo establecido y luego por aluvión de ismos correctos, una especie de Papas laicos que con aparente beatitud pontifican sobre las ideas (ajenas, por supuesto, dado que las propias son inamovibles y les vienen dadas en base a su militancia declarada o vergonzante si pertenecen a la extraña tropa de estómagos agradecidos; mira por donde de tropa a trepa no hay más que una vocal, fuerte, eso sÃ), mientras los adoradores nocturnos de algún miles gloriosus con pasado heroico inventado besan su anillo de pescador presas de excitaciones próximas al éxtasis. Desde su supuesta altura intelectual (¿no lo habÃa comentado? son intelectuales, lo que se dice la intelligenzia, aunque el pudor de la inteligencia no sea capaz de atemperarles el enconamiento) arengan a otros menos dotados, con panegÃricos escogidos y frases aparentemente inocuas pero de las que, extrañamente, «los suyos» sacan conclusiones que hacen temblar a quien los escuche o lea, aunque no sea de «los otros» y aunque esa división, simple y como de fútbol, le repela. También brillan en los obituarios, tanto que casi los convierten en elegÃas, no tanto como dicen que brillaba
Existen muchos tipos humanos molestos (que ME molestan, claro), personas que, sin ser fusilables, ni siquiera afusilables como algún ministro de Interior de España dijo (por una vez no fue el titular de cultura el autor de la patada, claro que en aquel Gobierno las patadas tenÃan un fan entusiasta), resultan irritantes cuando se les tiene al lado. Yo los llamaba los hombres orquesta, pero ahora me da un poco de reparo porque hay una 






