Archivo de la categoría ‘No soporto a las niñas’

La eme con la e, la eme con la e…

Esta vez la culpa de mi falta de voluntad la tiene Lostie. Sé que puede resultar algo cómodo esto de echar la culpa cada vez a uno en lugar de a mi falta de firmeza, pero no veo por qué voy a ser la única del mundo que no encuentre coartada adecuada, causa suficiente y esas cosas. Ahora se trata de contestar cinco canciones que me resulten divertidas, románticas, tristes, afrodisíacas y otras tantas que yo califique como temazos. Lo único que no me preguntan es alguna que aborrezca desde que suenen sus primeros compases, pero siendo yo está claro que tenía que haber varias en esa categoría, así que van de bonus track.
Divertidas:

  1. No me beses en los labios, de Aerolíneas Federales. Esa forma de cantar ochentera, entonando malamente y con voz de cría resulta ideal para imitarla con mis limitaciones, así que cada vez que suena (por los bares ya no, claro, pero en mi coche sí), la berreo con ellas y con mucho sentimiento: «que tengo un calenturooooooooo-ooo-ón, que me duele un montón, y al final no sé cómo lo haces que ya no me satisfaces, has perdido facultades mi amor».
  2. Serpiente con tacón, de un muchacho llamado Lorca, cuya canción anterior (o sea, que yo sólo conozco dos de él, ésta y la otra) era una que decía «bésame en la boca, déjame la lengua rota»; y tras tanta pasión, dice él todo digno «por mí se te pasó el arroz amor cariño corazón, princesa malcriada te has pasado de lista date media vuelta y sal fuera de mi vista, anda ve con Dios…» Tanto rencor la verdad es que me hace gracia, y desde que empezó a sonar me la aprendí de memoria.
  3. Don’t go breaking my heart, tema que interpreto a dúo con uno de mis hermanos (y no diré cuál para que ningún conocido le señale con el dedo) mientras suenan por debajo Elton John y Kiki Dee; yo hago de Kiki, claro, aunque lo único que me sale decente son los uuuuu-uuuu.
  4. Todos los negritos tienen hambre y frío, de Glutamato Ye Ye. Es mi banda sonora mental en cuanto escucho un discurso progre de libro, no puedo remediarlo. Es la letra perfecta de una canción de cantautor, tan concienciada, diciendo tantas verdades como puños sintetizadas en un lenguaje perfectamente comprensible para la totalidad del mundo a la que únicamente le fallaba la melodía, era demasiado animada para ser tomada en serio.
  5. Camino de la cama, de Siniestro Total. «Oye tronco cómo ronco: volumen brutal, por mucho que me muevas no me pienso despertar. Camino de la cama, pachuari, es el mejor camino, pachuari, sólo estar durmiendo es mejor que estar dormido…»

Románticas

  1. Todavía una canción de amor, de los Rodríguez, a medias con Sabina. «Estoy tratando de decirte que me desespero de esperarte, que no salgo a buscarte porque sé que corro el riesgo de encontrarte, que me sigo mordiendo noche y día las uñas del rencor, que te sigo debiendo todavía una canción de amor…»
  2. Cómo hablar de Amaral, «a veces te mataría, otras en cambio te quiero comer»
  3. Las nubes de tu pelo, de Fito y Fitipaldis. «No hay mejor lugar…»
  4. Ne me quitte pas, de Jacques Brel. «Je t’inventerai des mots insensés que tu comprendras, Je te parlerai de ces amants-là qui ont vu deux fois leurs cœurs s’embraser…»
  5. El roce de tu piel, de Platero y tú. «Y creo que muero si no siento el roce de tu cuerpo junto a mí.»

Tristes:

  1. Te necesito de Amaral. «Pero no para jurarle al mismísimo Ángel negro…»
  2. En tierra extraña de Concha Piquer. Ésta sí que no la puedo escuchar sin un nudo en el estómago, y si es Nochebuena, las posibilidades de pucheros aumentan al infinito. Ni leyendo a Javier Marías se me ha quitado la manía.
  3. Que solo estás, de Los Secretos. Claro que elegir una de los Secretos entre las tristes tampoco tiene ningún mérito.
  4. Et maintenant de Gilbert Bécaud, que es la canción de abandono más desesperada que yo conozco o quizá que recuerdo: «tu m’as laissé la terre entière mais la terre sans toi c’est petit»
  5. Si me dejas solo, de Radio Futura. «Que el demonio te lleve al infierno que tú has elegido porque tú me condenas al olvido te condeno yo a mi soledad.»

Afrodisíacas: en realidad, ninguna. Ni la comida, ni la música, ni el alcohol me ponen a mí en situación así porque sí. Pero si yo fuese alguien que me gustase, me susurraría al oído alguna frase de estas canciones:

  1. Sin documentos, de Los Rodríguez.
  2. Prometeo, de Extremoduro.
  3. Mojándolo todo, de Aute.
  4. Más y más de La Unión.
  5. Lo estás haciendo muy bien, de Semen Up. Conviene el refuerzo positivo y además siempre es mejor hablar que empujar con las manos. Lo único malo es que últimamente mi visión de Alberto Comesaña va mezclada con una faja ortopédica y lloriqueos variados, y eso no hay mito sexual ni concentración que lo resista.

Temazos:.

  1. Carla, de Nadie. Nadie que no sea de Valladolid conocerá esta canción (aunque lo puede remediar pinchando el play) que se lleva escuchando desde que yo estaba terminando la EGB o empezando el BUP, pero aquí fue un exitazo.
  2. El ángel caído, de Danza invisible
  3. Semilla negra, de Radio Futura. O 37 grados. O a cara o cruz. O No tocarte. O…
  4. La mataré, de Loquillo.
  5. Una décima de segundo, de Nacha Pop


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Odio:

  1. La puerta de Alcalá de Ana Belén y Víctor Manuel. Nunca se quedaron sin voz en la imitación de sirena de ambulancia que era el mírala mírala, mírala, mírala, mírala.
  2. Somos de colores, de Tonchu. Me dan ganas de sacar el mechero.
  3. Color de esperanza. Me dan ganas de hacer la hoguera de una vez y echar bien de gasolina.
  4. Entre tú y yo un diamante es para siempre o como se llamase aquella porquería de canción que cantaba no sé quién ni voy a buscarlo ahora.
  5. Unicornio, de Silvio Rodríguez. Es tan difícil elegir la más coñazo de Silvio como la menos original de Ismael no sé cuántos, el que imita a Serrat, pero venga, ésta misma.

La verdad es que me ha costado ponerme, pero una vez puesta, lo difícil ha sido quedarme sólo con cinco, especialmente en la última categoría… Y no, no se lo paso a nadie, sigo siendo buena de momento. Cuando llegue alguno con más sustancia en plan «las cinco personas a las que partirías la cara sin dudarlo» o «los nombres y apellidos de las cinco personas más bobas que conoces» ya buscaré víctimas.

Cantad, malditos

Llevaba un tiempo yo oyendo lo de los podcast y esas cosas (bueno, leyendo), pero hasta que no se lo he visto al Capitán Calandraka no he picado. Ya sé que resulta un poco culo veo, culo quiero (aunque no he titulado el post «te doy una canción» como hace mi admirado Yambra; eso ya me parecía francamente irreverente), pero no hay nada que no esté yo dispuesta a hacer por aumentar mi atractivo espiritual, seguramente por culpa de Wolffo que me mete ideas raras en la cabeza.
La canción tiene algo más de un año, creo recordar, pero fue escucharla en la radio del coche con mi hermano pequeño y buscarla inmediatamente, completamente impactados por la profundidad de la letra desde la primera frase. Un impulso desconocido nos empujaba a intentar escucharla una y otra vez, una y otra vez, sobre todo a mí, que estoy peor sin duda (esto lo pongo para que no se mosquee cuando lo lea el fin de semana). No puedo remediarlo, me fascinan las expresiones artísticas con mensaje, como bien intuyó Nicolás, seguramente debido a mis tres años (o sea, todo B.U.P) de compositora para el festival de la Inmaculada (con temas obligatorios, esos postconcilio que forman las canciones de Misa) que se celebraba en el colegio. Claro que ahí componíamos las cuarenta criaturas de la clase juntas y se hacía más llevadero; en cambio la ejecución resultaba una tortura por la misma razón, las cuarenta berreábamos casi al tiempo y eso no hay oído que lo resista sin sufrimiento. Como digo, me encantan las canciones con mensaje, lo único malo suele ser que los cantautores que se esfuerzan con el mensaje hacen luego unas melodías tipo salmodia que me obligan a incluirles en la nómina de cantautores coñazo. Pero eso no ocurre aquí, la melodía es tan pegadiza que una (vale, yo, hablaré por mí) la escucha, llega al estribillo y no puede dejar de hacer los coros: ay ay ayayaya yayyyyyyyyyyyy. De la letra no voy a desvelar nada, sólo os pido que la escuchéis con atención.
Así que ya podéis conectar vuestros altavoces, subir el volumen y darle al play. Seguro que termináis coreando conmigo.

Testigo musical

Me pasa el Camarada Bakunin el testigo de un juego iniciado por Superporcel.
La invitación consiste en contestar el cuestionario que viene a continuación, y luego pasar el testigo a cinco blogueros. O sea, que es un poco como los correos en cadena pero sin la promesa de una vida llena de polvos mágicos, sin que se te cumpla uno de los tres deseos que pides y sin que el no contestar amenace con llevar a tu vida todos los males y convertirla en un infierno.

Cuestionario propiamente dicho:

Tamaño total de los archivos de música en mi ordenador:

Muy poquito, limpio a menudo: 1 Gb

Último disco que me compré:

Hummmmmmm, fue hace mucho y no lo recuerdo, ahora no compro música, estoy de boicot a la SGAE. El último original que entró creo que fue «Paisajes eléctricos» de Radio Futura.

Canción que estoy escuchando ahora:

Serpiente con tacón de Lorca

5 canciones que escucho un montón o que tienen algun significado para mí:
  • There is a light that never goes out, de The Smiths
  • Semilla negra, de Radio Futura
  • Sin documentos, de Los Rodríguez
  • Mojándolo todo, de Aute
  • Prometeo, de Extremoduro

y faltan muchísimas, ya sabéis, no soporto a las niñas que todas las canciones les recuerdan algo… : P He considerado muy seriamente durante un rato la posibilidad de incluir en la selección el «Mil albricias», ya que lo canté un par de veces al año durante 15 cursos en el colegio y aún lo canto una vez al año en una de esas ceremonias familiares sonrojantes para el que las contempla sin atenuante de parentesco, pero he pensado después que si alguien tiene la tentación de tenderme en algún sitio, mejor que no sea en el diván de un psicoanalista.

Agraciados con el testigo:

Maribel
Ararat
Jio
Wolffo
DiviNa Gilda
espero que no os importe y que no os lo toméis a mal.

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